17 de febrero de 2015

FRAGMENTO DE LOS OFICIOS DEL SUEÑO

Se bañaba el muchacho, y en su pecho, de abiertas extensiones musculares, brillaba el dibujo del árbol de la vida. De repente, un gorrión inició amoroso el tatuaje de su nido en aquel mismo pecho; y él, para preservarlo, abandonando el mar se cubrió con una suave camisa de colores.




                                                         (Fragmento de Los oficios del sueño, Rafael Pérez Estrada)