8 de marzo de 2015

Y YA LA MUERTE NO TENDRÁ DOMINIO

Y ya la muerte no tendrá dominio.
Los desnudos muertos serán uno solo
con el hombre al viento y la luna del Oeste;
cuando los huesos estén mondos y los huesos mondos des-
    aparezcan
tendrán estrellas al alcance de pies y manos;
aunque se vuelvan locos, estarán cuerdos,
aunque se hundan en el mar, surgirán de nuevo,
aunque los amantes se pierdan, el amor, no;
y ya la muerte no tendrá dominio.

Y ya la muerte no tendrá dominio.
Bajo los recovecos del mar
los ya desaparecidos no morirán al viento;
retorcidos en la tortura, los nervios ceden,
atados a la rueda, no se romperán empero;
la fe en sus manos se disparará en dos,
y los males del unicornio les recorrerán;
descuartizados, no se quebrarán;
y ya la muerte no tendrá dominio.

Y ya la muerte no tendrá dominio.
Ya no gritarán las grullas en sus oídos,
ni estallarán rugientes las olas en los acantilados;
donde se aleteaba una flor, puede que ya nunca
levante su corola a los soplos de la lluvia;
locos y secos como clavos inertes;
cabezas de personas martillean a través de las margaritas,
solázate al sol, antes de que el sol se oculte.
Y ya la muerte no tendrá dominio.






                   Dylan Thomas. Traducción de Margarita Ardanaz Morán.






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