11 de febrero de 2015

UN TRABAJO FRUCTÍFERO

 

Donde hoy se encuentra la Cámara de los trabajadores y de los empleados, estaba la oficina de Eichmann, desde la que dirigía el iter burocrático para la aplicación del programa racial del Tercer Reich. En el proceso, Eichmann recordó su actividad en Viena como "la más feliz y más rica en exitos de mi vida". Evidentemente ese trabajo no debía ocasionarle demasiadas preocupaciones en una ciudad que Grillparzer, el poeta nacional austríaco, había definido en el siglo XIX como la "Capua de los espíritus" y que siempre ha sido maestra en el arte del autoengaño. En el referéndum, por supuesto formal, que se celebró en 1938 después del Anschluss, sólo mil novecientos cincuenta y tres vieneses -recuerda Christian Reder en la mencionada guía alternativa- votaron contra la anexión al Tercer Reich, aunque en aquel año hubo mil trescientos cincuenta y ocho suicidios, respecto a los cuatrocientos de la habitual media anual.
 
 
 
 
 
                                                                                (De El Danubio, Claudio Magris)




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